Adentro, en las rajadas claridades
del remolino, el artista beckettiano
se agazapa, se curva, hecho un ovillo
de uranio, despidiendo toscos perfumes
de fenomenología. Sobre sus espaldas,
la tarde es un vaho de polimorfismo
perverso. El artista beckettiano
cierra los ojos para ver
la transparencia interior,
un dispositivo cómico que ha inventado
para contrarrestar el dolor de cabeza.
Circunda la escena
un teatro filosófico: alma, tiempo,
espacio, trascendencia, muescas
de sílabas. Samuel Beckett deja de escribir,
mete la mano en el remolino
y saca bolsas llenas de frías efigies
–monedas o máscaras de yeso.
“Books are finite, sexual encounters are finite, but the desire to read and to fuck is infinite; it surpasses our own deaths, our fears, our hopes for peace.” ― Roberto Bolaño
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terça-feira, 19 de março de 2019
terça-feira, 1 de setembro de 2015
Um poema de Daniel Saldaña Paris
Me inquieta de las letras que no tengan sombra. Al mismo tiempo, sé que
no debo permanecer en esta idea. Dedicarle un poema sería francamente
aburrido. Abundarían los símiles y los símbolos y sería insoportable.
Pensemos mejor, por un momento, en el ulular de las sirenas de
ambulancia, que infecta la ciudad de incertidumbre. O en la gente que
muere, sin ir más lejos, que siempre es un tema que deleita a chicos y
grandes, al igual que ciertas películas B-15 (para adolescentes y
adultos) que parpadean deshaciéndose en las salas de cine.
Retirado daqui.
quinta-feira, 10 de janeiro de 2013
Bucólico en plural por momentos mayestático
No nos está permitido perder el tiempo. Vamos de un lado a otro y aun de
la inactividad procuramos extraer provecho y conclusiones. Cuando no
producimos nada concreto nos engañamos con el placebo de la
“experiencia”, que se produce a sí misma: máquina hermosa y
autosuficiente que habría deleitado a Leonardo. Cuando temblamos por la
resaca y vomitamos en la regadera y pasamos la mañana espantando el
fantasma de la derrota con abluciones y café y lecturas clásicas decimos
que la experiencia es un pájaro negro encerrado en el cuarto. Y
entendemos que está bien que así sea, porque es jueves, y es verano, y
todos los errores que hemos cometido para llegar hasta aquí son finalmente
nuestros –hijos rosados en la primera infancia que juegan futbol en los
callejones, en las plazoletas vacías de la cabeza–. Cuando nos sentamos
como exánimes en el filo del ocio y nos sentimos nimbados por el miedo a la
muerte como un Cristo Pantocrátor en anfetaminas decimos que el envés
plateado de las hojas en el parque de enfrente es un saludo modesto que
nos dirigen las cosas invisibles, y lo aceptamos porque es jueves, y es
verano, y hace tiempo que no nos permitíamos rompimientos de gloria
completamente disociados de las producciones culturales al uso. Y a veces
está bien que lo hagamos. Que perdamos el tiempo, quiero decir; que
abracemos el pánico como a un padre marchito. Porque es jueves, y es
verano, y las horas se acaban más pronto que tarde. ~
Daniel Saldaña París. Mais informação, aqui.
la inactividad procuramos extraer provecho y conclusiones. Cuando no
producimos nada concreto nos engañamos con el placebo de la
“experiencia”, que se produce a sí misma: máquina hermosa y
autosuficiente que habría deleitado a Leonardo. Cuando temblamos por la
resaca y vomitamos en la regadera y pasamos la mañana espantando el
fantasma de la derrota con abluciones y café y lecturas clásicas decimos
que la experiencia es un pájaro negro encerrado en el cuarto. Y
entendemos que está bien que así sea, porque es jueves, y es verano, y
todos los errores que hemos cometido para llegar hasta aquí son finalmente
nuestros –hijos rosados en la primera infancia que juegan futbol en los
callejones, en las plazoletas vacías de la cabeza–. Cuando nos sentamos
como exánimes en el filo del ocio y nos sentimos nimbados por el miedo a la
muerte como un Cristo Pantocrátor en anfetaminas decimos que el envés
plateado de las hojas en el parque de enfrente es un saludo modesto que
nos dirigen las cosas invisibles, y lo aceptamos porque es jueves, y es
verano, y hace tiempo que no nos permitíamos rompimientos de gloria
completamente disociados de las producciones culturales al uso. Y a veces
está bien que lo hagamos. Que perdamos el tiempo, quiero decir; que
abracemos el pánico como a un padre marchito. Porque es jueves, y es
verano, y las horas se acaban más pronto que tarde. ~
Daniel Saldaña París. Mais informação, aqui.
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